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EL OCASO DE LOS HÉROES

  La vida es una mierda, la vida es una mierda, la vida es una mierda. Me gusta rellenar algunas hojas de mi libreta con esta frase, y después subrayar frase por frase. Hoy es mi primer día de instituto y a pesar del palo que me ha dado el destino no me queda más remedio que seguir para delante. Mi amigo y yo nos conocíamos desde pequeños, los dos vivíamos en el mismo barrio y fuimos al colegio nacional de doña Consuelo y juntos estudiamos EGB. Cuando solicitamos el ingreso para cursar el bachillerato en la universidad laboral nunca se nos pasó por la cabeza que uno de los dos no pudiera entrar. De nada sirvieron mis rezos, ni mis ganas, ni mis lágrimas, ni las de mi madre, todo desapareció en un instante. Mi madre se ha levantado temprano y me ha preparado un vaso de leche con cola cao, el autobús de línea sale de las Delicias a las ocho, recojo nervioso la bolsa de tela verde que contiene el block de anillas y mi bolígrafo bic de punta fina. Parece que ha refrescado y al salir de...

UN EXPERIMENTO FALLIDO

  Reinaba un silencio metálico, perturbado tan sólo por el sonido hipnótico y lineal de las computadoras. El calor era sofocante en el recinto repleto de hombres con camisas blancas, solo amortiguado por pequeñas unidades de refrigeración que no impedían las marcas de sudor bajo sus axilas. En una sala contigua siete hombres sentados alrededor de una mesa de caoba escuchaban con atención el sonido de la radio que emitía constantemente la marcha del experimento. El coste había sido gigantesco tanto en dólares como en tiempo y tras cientos de pruebas y ensayos había llegado la hora decisiva; la suerte estaba echada. Habían trascurrido cinco horas desde el comienzo del experimento y aun faltarían otras diez horas más en producirse los primeros resultados. Alberto hacía garabatos en un folio blanco, unos trazos producto de su subconsciente que inspiraban una cierta melancolía. Roberto había dedicado toda su vida a aquel proyecto, su vida giraba entre leyes físicas y matemáticas inalcan...

LOCURA

  Hacía una mañana plomiza y fría, pero mi madre estaba contenta. Me vistió con un pantalón corto de cuero y tirantes bordados que se cruzaban en mi pecho sobre mi camisa de cuadros. Sus manos me subieron los calcetines blancos de lana hasta mis rodillas. —estoy orgullosa de ti, estás hecho todo un hombrecito —dijo. Mi madre daba clase en la escuela de primaria en una calle próxima a mi casa y mi padre ejercía la profesión de médico en el hospital del distrito. Me coloqué frente al espejo para ajustarme el gorro mientras observaba mi pelo rubio y mis ojos azules; un alemán de raza como decía mi padre. Era treinta de enero y en las calles se acumulaba la nieve en las aceras. Aquella mañana había quedado con mi amigo Simón para celebrar mi cumpleaños. Las paredes de los viejos edificios de la calle Unter den Linden estaban empapelados por pasquines con la esvástica en negro sobre fondo rojo y grupos de hombres con camisas pardas paseaban desafiantes con sus porras en las ma...

UN TRABAJO COTIDIANO

  En la pequeña habitación una mesa redonda de madera rodeada por cuatro sillas está en silencio esperando en solitario el fin del día. La puerta de sapelli con un pomo dorado se halla entornada y la ventana situada en un pequeño testero lateral emite por sus rendijas el sonido del patio de vecinos. Una débil luz se refleja en el cristal del tablero y apenas permite ver el pañito de crochet que viste la mesa. En la pared lateral la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro observa con indiferencia la habitación.   La mano de Juan agarra con fuerza el pomo frio y abre pausadamente la puerta emitiendo un leve y viejo chirrido. El olor a pólvora que arrastra invade el pequeño cuarto y el sonido del revolver al depositarse en la mesa silencia el escenario. Saca un paquete de Ducados y pone un cigarro en la comisura de sus labios mientras Pedro entra de una forma airada en el cuarto. —Acabo de llegar —dice Juan. —No te guardes la cajetilla y dame un cigarro —responde Pedr...

Por qué escribo

  No existe una única respuesta para algunas preguntas, al igual que nunca un solo motivo ocasiona un hecho. Posiblemente esta tartamudez mía que el tiempo ha ido menguando fuese el cimiento de la afición a plasmar sobre un folio en blanco todo aquello que me costaba tanto decir mediante el habla. Sentir la fluidez de la palabra escrita en contraposición de la infranqueable consonante que se resistía a ser pronunciada era para mí un aliciente para escribir. Nunca fue mi pretensión escribir un libro, no obstante, con trece años y ayudado por mi hermano que, por aquel tiempo hacia manualidades de encuadernación en su colegio, reuní unas cuartillas escritas de pueriles poemas y hábilmente las encuadernamos en un pequeño libro con pastas verdes. Recuerdo que era un libro sobre amores platónicos y reivindicaciones sociales y políticas. <<compañero chileno, joven y ansioso de libertad como yo>>decía uno de aquellos poemas escritos solo con ideales y pasión, en años ...

Heroina

  Conoció su gran amor, dejó de comer, abandonó familia y amigos. Mientras, ella viajaba por sus venas alimentándose de sus sueños.

Punto Final

  —¿Dónde están todos?   — preguntó. Se incorporó y observó su cuerpo rígido sobre la cama, buscó la gran luz y solo encontró el más oscuro de los silencios.