Naranjas de sangre


La fuerza gravitatoria intenta desgajar mi corazón como si este fuera una naranja de sangre. La brutal atracción  del agujero negro convierte los minutos en días y logra que el tiempo se vista con un cierto color mortecino; las ideas apenas logran emerger del pensamiento, y la presión de la gravedad aprisiona mis esperanzas y cualquier atisbo de futuro. El sonido del rugir de los motores de plasma se alarga produciendo un fino e intenso pitido que deja de existir en el frío universo y contrarresta en un esfuerzo supremo  la atracción de la inmensa oscuridad que quiere hacerlo suyo. Zeus, llevado por la soledad que emana de la eternidad, interpone entre el abismo y la nave, un fugaz rayo de luz y pausadamente esta se va alejando de la nada. En la pantalla  del cuadro de mandos, la imagen del trono de Zeus se va empequeñeciendo y el tiempo, sutilmente vuelve a ser incoloro, sin sexo definido ni forma, solo sonido rítmico al compás de los niveles del isótopo de Cesio 133; agotado,  me introduzco en un estrecho tubo de metal para la hibernación; entonces mi mente, liberada de la materia  por el sueño inducido, se eleva y juega entre los callejones del oscuro espacio tiempo.
Una pequeña descarga atrapa mi vagabundo espíritu y vuelve a dar vida a mi abiótico cuerpo; volver a la vida es siempre doloroso, apenas soy capaz de sentir la sensación adormecida de la materia que a base de esfuerzo se va haciendo presente. La luz entonces vuelve a tener significado, me incorporo  a los mandos para contemplar un frío universo que pierde su intimidad en mi mirada. La pantalla marca mi destino:" la tierra" y una lagrima cubierta de ansiedad empaña mi visión.

Contemplo su giro copernicano, su azul provocador que la hace ser distinta, única; envuelto en el rojo de la llamas penetro amoroso en su cielo, y un enorme y brillante destello cambia de colores la atmósfera. He llegado a mi hogar, su gravedad vuelve a desearme y todo cuanto me rodea me es familiar, pero han pasado siglos durante mi torpe sueño gravitatorio y me siento extraño en un mundo distinto. Afortunadamente se han extinguido los naranjos de naranjas de sangre.

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