Viaje al universo paralelo


Capítulo I

Era la misión más costosa y con una gran carga de incertidumbre con respecto a su éxito, que la NASA iba acometer en su larga trayectoria de sus 500 años de historia y allí estaba yo dispuesto a liderarla.
Me dirigía a la nave ataviado con mi uniforme de piloto espacial; azul con cremallera amarilla y los distintivos de la Agencia y la bandera del la tierra, que lucía con orgullo en la parte superior del brazo derecho. Caminaba junto a mis dos compañeros humanoides entre el pasillo que formaban fotógrafos y periodistas así como de trabajadores del proyecto, que me daban ánimo y me vitoreaban; me sentía orgulloso, y a pesar de todo no podía remediar la inquietud que me producía aquella misión.
Mi entrenamiento de años al fin se iba a poner a prueba, los sacrificios realizados; el sufrimiento corporal y mental para conseguir ir desbancando a cuanto aspirante a aquel puesto, había intentado estar allí en aquel momento, pero era yo, el único que había sido capaz de olvidar al mundo que me rodeaba para poder ser al fin admirado por él.
Al fondo del pasillo me esperaba una comitiva extensa de científicos, políticos, y El presidente de la Tierra D. Carlos Humberto Ortega Smith, vestido con su mono verde y los  distintivos rojos, su gorra de visera marrón con alas en los laterales y su gran sonrisa característica de los presidentes mundiales.
A sus ordenes Mi presidente.
Descanse Coronel, ¿Cómo se siente?
Un poco nervioso señor, pero decidido.
Me alegro, muchacho, todos esperamos mucho de ti, y sabemos que no nos defraudarás.
Las cámaras digitales no dejaban de disparar miles de pixeles que recogían al Presidente y al piloto, con un apretón de manos y una sonrisa forzada y bobalicona de ambos.
Manhuee, el piloto, tras despedirse del Presidente con un artificial abrazo reanudó junto con sus silenciosos y desapercibidos compañeros su entrada en la nave espacial; como equipaje personal llevaba su pantalla táctil VCTS con miles de gigas, en donde guardaba los recuerdos de toda su vida. y un objeto de coleccionista que llamaba libro, de un escritor clásico, Lopez Hornest titulado “Ni el espacio ni el tiempo”.
001069IBJ y 001096IBJ ocuparon sus respectivos puestos en la nave, mientras él revisaba de forma general todo el habitáculo.
Al fin, este es mi destino, encontrar las respuestas a tantas preguntas que se hace el ser humano y que al final yo y solo yo, encontraré.
Sao Paulo, Sao Paulo me escucha.
Alto y claro.
Todo listo. Empezamos cuenta atrás. Cinco, cuatro, tres, dos, uno .
Y un gran estruendo, motivado por la circulación de la antimateria por los circuitos de la A.R.S.A. XXI hizo desaparecer la nave de los ojos de los miles de seres que contemplaban su despegue.
Por las ventanas de la nave el espacio parecía fluir; La velocidad era de más de 12 veces la velocidad de la luz, gracias a la teoría del eminente científico Yikimoto, sobre la antimateria, y a los avances técnicos de los grandes ingenieros Keniatas.
Se dejo caer sobre el sillón ergonométrico diseñado para él y ordenó a 001069IBJ y 001096IBJ, la conducción de la nave.
4 meses de tiempo terráqueo para llegar a mi destino el agujero negro kl-2039, situado a 4 años luz de la tierra, una vez allí seré absorbido por ese gigante y si la teoría de Mac’Donals  son ciertas , entraré en un universo paralelo al nuestro en el mismo tiempo y lugar. ……………………………………………..

Comentarios

Entradas populares de este blog

oscuridad

Instrucciones básicas para escribir una historia

JUBILACION