REENCARNACION

El zumbido en los oídos es tan fuerte que me hace perder el equilibrio y caigo desplomado sobre el suelo; un silencio negro lo ocupa todo y una espeluznante tranquilidad me invade; me siento ingrávido, en paz. Experimento una extraña  sensación al contemplar mi cuerpo rodeado de gente desconocida, con la mirada de sorpresa que provoca ver a la muerte tan de cerca; mis cinco sentidos se han ido difuminando paulatinamente, dando paso a uno  nuevo con el que percibo una realidad diferente -situación que me produce ansiedad- una ansiedad irreal sin base física, sin substrato en el que alimentarse y crecer exponencialmente hasta provocar que el sudor y los temblores dominen el sistema nervioso. Esta vez es diferente, todo eso ha sido obviado y, como un bisturí, la certeza me hiere el alma, por la que fluye un torrente de realidad. Estoy muerto.
Percibo mi cuerpo inmóvil, mientras el sonido de una ambulancia se acerca  atrayendo a su paso miradas morbosas.
Los acontecimientos acaecidos no transcurren como debieran: no han pasado por mi mente mis recuerdos, mi vida no ha sido montada en ninguna cinta de video en blanco y negro ni ha sido proyectada en un microsegundo; me siento perdido, desvalido y abandonado; mi cuerpo inmóvil y frío no me pertenece; caigo en la cuenta de lo efímero de la existencia, y cómo  en un segundo me ha sido despojado de todo aquello que me arrendaron durante mi estancia en este mundo; todo fue prestado para la ocasión, con fecha de devolución. Un inhóspito frío recorre mi espíritu.
La quietud me invade; una suave brisa de algo parecido a la felicidad expande mis pulmones y no percibo ningún peligro ni juicio severísimo a consecuencia de mis acciones pasadas, realmente poco a poco voy olvidando quien fui y aquello que hice y dejé de hacer, bueno o malo, algo que en estos instantes deja de ser, para difuminarse en un tiempo que no transcurre.
¿Mi último recuerdo? Quizás el rostro de mi madre. ¿Quién soy? una pregunta que ha dejado de tener sentido, simplemente fui.
Me siento deambular sin espacio ni tiempo, ni recuerdos que me aten a nada, ni deseos que perseguir y por los que sufrir.
La eternidad se hace instante y formo parte de una luz que recorre historias.

Sin motivo aparente vuelvo a sentir ese ligero peso que tiene la existencia en su comienzo, y quedo sumergido en fluidos que me protegen, me alimentan y me preparan para una nueva etapa. Los sentidos irrumpen en mi piel invadiendo mi ser  poco a poco y soy amado; una desconocida y lejana voz de mujer me acaricia y me moldea. Una vez más, como en una rueda de tiovivo, empiezo a amar, a querer; los segundos vuelven a nacer y reconozco la voz de aquella mujer que será mi madre.

Comentarios

Entradas populares de este blog

oscuridad

Instrucciones básicas para escribir una historia

JUBILACION