SUMISO
El sonido que produce la goma de las ruedas
de los coches contra el asfalto mojado le aportaba una cierta tranquilidad
dentro de la tensión del
momento.
―
Concrete con más detalle el punto 6.03.02 de su informe.
―
¿hasta qué nivel de detalle?
―
Hasta el que seamos capaces de entender nosotros y un juez. ¿Está claro?
―
es difícil entrar en la cabeza de un juez.
―
para eso le pagamos.
Juan se acarició con parsimonia el cabello de la sien y entornando los ojos,
asintió con la cabeza, dando a entender que lo conseguiría.
Mientras tanto en la calle el agua buscaba
la boca del sumidero más
cercano.
Al salir de la reunión, la lluvia caía con más
hostilidad y su coche se encontraba estacionado a más de tres calles de allí;
dudó, pero echó a correr como si la velocidad fuera un impermeable; al pasar la
segunda calle, se dio cuenta del error de la impaciencia, empapado no
encontraba ningún rincón ni soportal donde guarecerse, le pareció todo aquello
una maldad contra él. El sonido de la cerradura del coche al abrir, volvió a
darle un pequeño respiro.
Hay
personas que con esos pocos respiro son capaces de mal vivir una vida entera.
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