Mi tierra tan olvidada y tan sola
Camino entre verde y plata
de altos álamos que buscan el cielo,
la luna refleja su luz pálida
en la plata de sus hojas
produciendo escalofríos de serenidad.
Al fondo los viejos olivos
testigos de amores, rencores y odios
callan, cobijando nidos de tórtolas
y esperanzas de campesino.
Oigo la noche, silenciosa y me oigo a mí,
me digo tantas cosas que no me entiendo,
solo el sonido del agua al marchar al mar
me hace callar,
y lloro, lloro por amores perdidos,
por soledades muertas,
por los silencios rotos en llantos.
Miro la luna y me enamora con su tenebrosa palidez
miro la luna y siento su muerte
miro la luna y me atemoriza su belleza,
solo el viejo olivo, de mil años curtido
me mira y sonríe.
Mil años recibiendo luz y luna
y me mira y sonríe,
de mis miedos, de mis creencias, de mi corta vida.
Quien fuera olivo
para dar todos los años
la sangre de la tierra, compasivamente, cariñosamente
y seguir sonriendo, a corazones rotos por el olvido.
de altos álamos que buscan el cielo,
la luna refleja su luz pálida
en la plata de sus hojas
produciendo escalofríos de serenidad.
Al fondo los viejos olivos
testigos de amores, rencores y odios
callan, cobijando nidos de tórtolas
y esperanzas de campesino.
Oigo la noche, silenciosa y me oigo a mí,
me digo tantas cosas que no me entiendo,
solo el sonido del agua al marchar al mar
me hace callar,
y lloro, lloro por amores perdidos,
por soledades muertas,
por los silencios rotos en llantos.
Miro la luna y me enamora con su tenebrosa palidez
miro la luna y siento su muerte
miro la luna y me atemoriza su belleza,
solo el viejo olivo, de mil años curtido
me mira y sonríe.
Mil años recibiendo luz y luna
y me mira y sonríe,
de mis miedos, de mis creencias, de mi corta vida.
Quien fuera olivo
para dar todos los años
la sangre de la tierra, compasivamente, cariñosamente
y seguir sonriendo, a corazones rotos por el olvido.

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