horizonte rojo
Deja caer su brazo por el faldón de la bañera, la sensación del agua
templada le relaja y débilmente su vida se proyecta sobre el fondo blanco de
sus sueños, el agua se tiñe de rojo y los párpados se les cierra al ritmo del Moon
light de Beethoven. ¿Cuánto vale la vida de un hombre, sin esperanzas? Se
pregunta una y otra vez en un triste mantra, acompañado por imágenes que forman
recuerdos inventados por una mente moribunda. Su vida no vale nada, nadie daría
un céntimo por ella, solo le queda perderla con una muerte apacible e indolora.
Alguien abre la puerta y le llama con un angustioso grito. Pero él no
contesta, apenas siente la vida y un oscuro silencio va atrapando su alma.
Golpean la puerta del baño, el monologo de gritos se convierten en una
angustia desesperada y sorda. La puerta se abre bruscamente y la escena
sobrecoge al joven espectador que llora,
e intenta en vano atrapar una vida que se diluye en el agua.
- ! Padre!....Padre, ¿ Que has hecho? ! Dios!
El llanto inunda el frío cuarto, las preguntas estallan en su cabeza, y
el dolor le rasga la garganta. Recoge su
brazo caído, destapa la bañera, y cubre el cuerpo con una toalla, sus labios
tocan sus mejillas aún calientes, y susurra a su oído un melancólico, - Padre,
te quiero.

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