De ahora en adelante
Por la mente de John sucedían
cientos de simulaciones ante aquel reto que se le presentaba, no llegando a convencerlo ninguna con un éxito claro, pensaba en la incertidumbre de golpearse que le
producía pasar por una de esas
puertas de cristal que se abren al detectar una presencia, y eso le producía aún más inseguridad ante aquello que debía hacer, en definitiva era solo una entrevista de trabajo,
le repetía una y otra vez una voz
animosa y desconocida que emitía desde lo más profundo de su estómago .
Cree que el destino lo alistó en ese grupo de personas que nunca realizan sus sueños, esos sueños que son recogidos por
personas que los consumen sin percatarse del valor que tienen.
Llegó hasta una enorme puerta de
cristal, con letras en relieve sobre el dintel y la puerta de cristal se abrió y el sonrió , como sólo lo saben hacer los sorprendidos. Una atractiva chica lo
atendió acompañándole hasta el despacho en donde le harían la entrevista. Se sentó
en una silla, no quiso acomodarse en aquellos mullidos sillones de espera,
atrapadores de sueños; esta vez nadie podía robarle su oportunidad y menos unos sillones de
terciopelo azul con brazos desgastados de roces de esperanza.
Una voz lo llamó desde el interior del
despacho pronunciando sus apellidos, secándole la garganta y nublando
su vista , todo aquello ya lo había vivido antes ,era una
de esas miles de simulaciones, que había recreado su mente, lo que lo tranquilizo y se encaminó hacia su destino .
Al entrar unos ojos verdes lo acariciaron con una sonriente
mirada, se sentó en la silla y espero que la
simulación de su sueño se produjera. Veinte minutos de palabras, de gestos aprendidos finiquitados con un apretón de manos.
Al salir no tuvo miedo de que la puerta no se abrieran,
su paso era firme y del bolsillo le colgaban hilillos de sueños.

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