Cuentos de un diario enamorado
Tenía tantos deseos de hablar con alguien, que
compró un diario.
Cada noche, las páginas blancas escuchaban con
atención sus letras, que con mimo depositaba con suaves trazos azules. Las
letras se unían dando forma a una vida pasada que cobraba sentido en cada
lectura.
Poco a poco, el diario y ella llegaron a ser
grandes amigos, escribiendo en él pensamientos que jamás hubiera contado a
nadie, a él le caracterizaba la discreción comprometida de una llave, y a ella
su cotidiano y fiel encuentro con él.
El diario la conocía tanto, que se enamoró, pero ella solo lo tuvo como un buen
amigo. Las lágrimas de desamor del diario emborronaron las letras y ella sintió
como le borraba sus recuerdos.

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