El valor de las cosas
Se mira al espejo y piensa para
sí.
“Por fin he enmendado aquel
pequeño error de la naturaleza; después de cuarenta y cinco años y cuatro mil
euros, puedo considerarme una mujer completa. Imagino mis paseos por la playa
de una manera desafiante y las miradas lascivas de hombres y por qué no de
mujeres que acarician mi cuerpo con sus retinas; se puede decir que hoy es el día
más feliz de mi vida; atrás quedaron rostros desilusionados mientras hacían el
amor, y mi deseo de satisfacer con algo que pudiera contrarrestar aquello que
no tenía; yo lo sé, realmente lo necesitaba, sin lugar a duda ha sido un gran
trabajo que abonaré en pequeñas mensualidades de cien euros durante tres años.”
El día amanece y ella empieza su
jornada de trabajo, durante nueves largas horas, tendrá que atender a un sinfín
de clientes, que no apreciaran en su justa medida el fruto de sus veinte años
de trabajo.
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