viaje sin retorno
Nunca
pensó que la vida pasara tan aprisa, cierra los ojos e
intenta recordar pasajes de su infancia, lugares por donde corrió y vivió
sin importarle el valor del tiempo que consumía, gastando en sueños y deseos que con el paso de la vida, comprobaría que no había valido la pena tanto esfuerzo en conseguir.
La voz enlatada de la megafonía, lo devuelve al
presente, mira por la ventana y observa luces moviéndose en fila que rompen la
oscuridad de una noche ya moribunda. A
pesar de hacer el viaje mil y una vez, cada día es diferente, las imágenes que se cuelan por la
ventana del tren nunca son iguales, cambian en el tono oscuro de la noche, y en
el sonido que producen las ruedas contra los raíles ; sorprendido, comprende
que la vida fluye cambiante, caprichosa, que nace y muere en cada segundo, el
movimiento de la vida se asemeja al del universo, un constante movimiento
cíclico alrededor de un eje y esa idea cíclica de transitoriedad le incita a
pensar en algún fin último desconocido con el que tenga sentido la vida.
Entonces cierra los ojos se deja llevar y recuerda.
Su padre, su madre, su hermano y el vivían en un
piso a las afueras de una ciudad. Una
ciudad que empezaba a crecer de una manera exponencial. Su barriada
estaba compuesta por bloques de viviendas de cuatro plantas de altura, con
persianas enrollable de tablillas de madera pintadas en verde que destacaban
sobre el blanco de la cal que cubrían la fachada; los edificios se habían
construido al borde de una carretera nacional, por la cual se comunicaban al
mundo. Busca recuerdos de aquellos años y encuentra imagines del colegio Nacional, donde aprendió con
cinco años de edad, hacer raíces cuadradas, el no
aprenderla suponían un castigo que cualquier crio no estaba preparado para
soportar, así que por supuesto que aprendió las
raíces cuadradas, los ríos, las montañas, los golfos y los cabos y todo cuanto en aquel tiempo
se tenía que aprender por su bien; en definitiva, comenzó
aprender el sentido del esfuerzo y el deber.
Recuerda a sus dos mejores amigos del colegio y del
barrio, eran niños totalmente distintos, razón por la cual y debido a eso, al
cabo de poco tiempo tuvo que elegir entre uno de los dos; más tarde con el paso
de los años las personas entienden que todo suma, que la abundancia de
opiniones de ideas de formas diferentes a ti, te hacen ser más completo como
ser humano.
La luz que surge impaciente y constante va rompiendo
la oscuridad de la noche y crea bellas siluetas de olivos que entienden nuestro
tiempo de forma diferente y parecen reír a carcajadas de nuestras prisas y nuestra corta vida, cuando son
mecidos por el viento.
“Machichaco en la Coruñaa,”
una vez comenzada la canción, el conocimiento
activaba la memoria y al compás del ritmo los Cabos y los golfos se recitaban
de carrerilla. Ente tanto en el asiento
posterior un joven teclea constantemente su Smartphone, y quizás le llegue la
muerte sin saber que existe Machichaco. Al igual, el morirá sin
saber si existe Dios o simplemente si valió la pena
sus rezos y plegarias por tantas cosas que pensó conseguir con ayuda divina.
La velocidad del tren aminora, los viajeros se van
levantando, y él recoge un blanco papel manuscrito en donde mañana seguirá
intentando encontrar a alguien que tiene en su interior y que va apareciendo como un total desconocido.
Hace frío, el
invierno se va acercando y el Guadalquivir impregna la atmósfera de una humedad que cala los huesos.
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