Mi infancia

Mi infancia, me encantaría haber sido yo el que inventara eso de “mi infancia son recuerdo de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero………..” pero, no, mi infancia son recuerdos de calles de tierras, es curiosos pero de lo poco que me acuerdo es que la mayoría de las calles eran de tierra, por lo menos en el barrio donde yo vivía, al frente de mi casa existía un campo de cañas y palmeras y al fondo un cortijo, separados de mi barrio por una gran carretera ,la carretera de Cádiz, y el edificio del Flex. La puerta del bloque era de madera , que casi nunca se cerraba, solo realizó ese cometido y a duras penas ya que sus maderas estaban hinchadas, cuando los manifestantes se metían en mi portal e intentaban cerrar la puerta para evitar que entraran los grises, una vez calló un bote de humo a la terraza de mi vecina Carmen , fue magnífico, , fue una gran aventura , de más pequeño jugábamos al pilla pilla o al escondite , pero nada se podía comparar con poli y ladrones, todo el día corriendo en pantalón corto con las rodillas machacadas de golpes y arañazos. También me viene a la memoria la hora de la merienda como un gran momento, mi madre nos traía pan recién hecho, aquéllas vienas que todavía humeaban despidiendo ese olor, inolvidable, que mezclábamos con aquella mortadela mina, que por supuesto no tenía el marcado CE, pero que estaba real mente buena, y aunque en mi casa solía haber chorizos del pueblo y morcilla, el jamón me lo presentaron un poco más tarde, y todavía más tarde me entere uno que se llamaba de pata negra, también recuerdo los bocatas de Nocilla, y de un compuesto que solíamos hacer con aceite de oliva, colacao y azúcar, quizás debimos patentarlo, pero mejor así el gran secreto se irá al otro mundo con nosotros. ( el haberlo hecho seguro que nos hubiera costado la cárcel, por atentado contra la salud)
Recuerdo que por aquella carretera de Cádiz, pasaban autobuses con gente rara, rubia , alta, que hablaban de forma rara, extranjero s, a los que siempre miré de mala forma y no sé porqué , no sé que pájaros tendría yo en la cabeza.
Me acuerdo el día que mi padre trajo su Seat 850 amarillo, estábamos todos los vecinos esperándole en el portal, hasta mis amigos, me sentí muy orgulloso de mi padre, conduciendo aquel vehículo de 4 ruedas y además con matricula capicúa, MA 89398. No puedo evitar una sonrisa al recordarlo.
No quiero seguir con los bazokas, ni con los cosmos, ni con 10 caramelos por una peseta. Ni hablaros de Alejandro que se vanagloriaba de habernos criado a mi hermano y a mí a base de chuches.
Jo me doy cuenta que podía estar escribiendo mucho tiempo, y es que mi infancia son recuerdos de una calles de polvo, de autobuses azules, de poco dinero, de pantalón corto, y de mucho cariño.

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