Por qué escribo
No existe una única respuesta
para algunas preguntas, al igual que nunca un solo motivo ocasiona un hecho.
Posiblemente esta
tartamudez mía que el tiempo ha ido menguando fuese el cimiento de la afición a
plasmar sobre un folio en blanco todo aquello que me costaba tanto decir mediante
el habla.
Sentir la fluidez de la
palabra escrita en contraposición de la infranqueable consonante que se resistía
a ser pronunciada era para mí un aliciente para escribir.
Nunca fue mi pretensión
escribir un libro, no obstante, con trece años y ayudado por mi hermano que,
por aquel tiempo hacia manualidades de encuadernación en su colegio, reuní unas
cuartillas escritas de pueriles poemas y hábilmente las encuadernamos en un
pequeño libro con pastas verdes.
Recuerdo que era un libro
sobre amores platónicos y reivindicaciones sociales y políticas.
<<compañero
chileno, joven y ansioso de libertad como yo>>decía uno de aquellos
poemas escritos solo con ideales y pasión, en años donde la libertad, la
justicia y la igualdad eran viveros de donde nacían las palabras.
Todo esto se fue diluyendo,
dando paso a números y a dibujos con regla y paralé, aunque como dice la
canción << the first cut is the deepest>>.
Mis años en la
universidad me desconectaron de la escritura sin un motivo aparente y
posteriormente el trabajo, la familia, dieron pie a una escala de prioridades
donde escribir quedó relegado a un segundo plano.
Me encanta escribir
microrrelatos, supongo que mi cerebro condicionado todos estos años a buscar
alternativas lingüísticas de una manera rápida y entendible encuentra en este género
narrativo una manera fácil de escribir.
En un relato doy fe de
una forma intima de lo que soy, de lo que veo, siento y pienso, en definitiva, es
una forma de hablarme a mí mismo.
A mis años, donde voy
entregando testigos a los que vienen por detrás, las cosas carecen de un
interés personal y material. Creo que escribo porque quiero que el lector me
preste atención, que se enamore de la materia oscura que une mis palabras y forma
parte de mi naturaleza.
Quizás sea que solo
quiero que me quieran.
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