El discurso del Rey
La peor lucha que una persona sostiene en su vida, es siempre consigo mismo y con sus defectos físicos y mentales, una guerra que nos persigue hasta el fin de nuestra vida.
Ayer vi, la película “ El discurso del Rey”, seguro que yo la vi con diferente ojos que el resto de los espectadores, porque aunque todos tenemos que librar batallas con nosotros mismos, la mayoría no son tan públicas, no se hacen tanto de notar, como la tartamudez. En esa batalla el silencio es perder, y hablar también es perder, siempre se pierde, o bien hacia ti mismo o bien para el resto de la gente. Imaginaros un torrente de agua brava que discurre montaña abajo, con gran fuerza , y de repente choca en su trayectoria con una especie de roca que le hace imposible la marcha, solo en pequeños hilillos de agua,¿ quién diría que es un torrente , con una fuera descomunal, montaña abajo? Nadie , todo el mundo pensaría que se trata de un pobre riachuelo sin agua, pues así es la tartamudez, la persona que en su cabeza contiene maravillosas palabras, ideas brillantes, y una lucidez extrema, solo expresa de una forma , pobre aquello que sabe o siente.
La primera batalla es la atención, no deseas que estén atentos a tus palabras ya que eso produce mayor barrera y angustia al expresarte, hasta desear que nadie se fije en lo que dices , lo que te hace emitir frases llenas de lucidez, cortas e ingeniosas , pero donde los interlocutores no prestan atención a lo que expresas, como contrapartida tu cerebro se supera y viaja al doble de velocidad que un cerebro cualquiera, y para decir una cosa , busca en el mismo tiempo ,entre cientos de sinónimos aquel que puedan fluir sin el duro obstáculo de la repetición, lo que te hace ser mas despierto, es curioso que para parecer normal tengas que ser un “genio”.
Es un defecto cruel, muy cruel, nadie quiere hablar con un tartamudo, no tienen paciencia para ello, y además piensan que lo que vayas a decir, merezca la pena, la espera, y si eres niño entonces la crueldad se multiplica por factoriales desconocidos, por eso la mayoría calla, la mayoría desde ese momento empiezan a perder la guerra, no estudian,( ¿para qué?) , se vuelven introvertidos, crueles, y buscan una vida lejos de palabras innecesarias, se visten con el uniforme de la indiferencia, y viven el 30 % de todo aquello que puedan dar.
La valentía es en este caso es necesaria, imprescindible, para poder seguir al ritmo de los demás, competir con ellos, ser mejores que ellos, es tal la fuerza que se he de tener que los demás apenas reparan en ello, y siguen pensado de una forma insensata, estúpida y propia de mentes obtusas que están por encima de ti, por el simple hecho de usar de una forma normal el lenguaje.
Hay miles de enfermedades, o defectos que aunque con apariencia diferentes, tienen las mismas propiedades, (sordera, depresión, fatiga crónica,… ) y otras peores, ( ceguera, minusvalías cerebrales…etc), así pues amigos, pensar por un momento , cuanto bueno se pierde en vuestra indiferencia, en vuestras burlas, y en vuestro desprecio.
Moisés, Aristoteles, Demostenes, Chales Darwin, José luís Borge, Virgilio, Erasmo, Emperador Claudio, Napoleón,……… y todo aquel que supera este obstáculo, son personas que ganaron una guerra a ellos mismo y al mundo.

Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
ResponderEliminar-el principito-