Reinaba un silencio metálico, perturbado tan sólo por el sonido hipnótico y lineal de las computadoras. El calor era sofocante en el recinto repleto de hombres con camisas blancas, solo amortiguado por pequeñas unidades de refrigeración que no impedían las marcas de sudor bajo sus axilas. En una sala contigua siete hombres sentados alrededor de una mesa de caoba escuchaban con atención el sonido de la radio que emitía constantemente la marcha del experimento. El coste había sido gigantesco tanto en dólares como en tiempo y tras cientos de pruebas y ensayos había llegado la hora decisiva; la suerte estaba echada. Habían trascurrido cinco horas desde el comienzo del experimento y aun faltarían otras diez horas más en producirse los primeros resultados. Alberto hacía garabatos en un folio blanco, unos trazos producto de su subconsciente que inspiraban una cierta melancolía. Roberto había dedicado toda su vida a aquel proyecto, su vida giraba entre leyes físicas y matemáticas inalcan...
Aunque nuestras vidas están abonadas por historias que nos hacen crecer como seres humanos, es difícil y a veces imposible escribir una buena historia. Para ello, debemos contar con las herramientas necesarias: una habitación agradable, una silla ergonómica, un techo limpio, una ventana abierta por si alguna musa quiere entrar a ayudarnos, un buen cenicero donde apoyar ese cilindro blanco humeante hoy desterrado, un bolígrafo y papel en blanco o un teclado donde golpear y, fundamentalmente, una lupa, una gran lupa. Aproximémonos con la lupa al pequeño agujero entre el rodapié y la solería y observemos el continuo devenir de entradas y salidas de unas hormigas, examinemos sus antenas, su circulación en fila india y busquemos al personaje de nuestra historia. Una vez elegido, describamos cómo es, pero a través de ese peculiar y dubitativo paso que lo hace distinto; después analicemos su recorrido, sus tropiezos con otras hormigas, sus choques de antenas, su encuentro con una miga d...
Sus treinta y siete años reflejan en el espejo una sonrisa. A pesar de las arrugas que aparecen en su rostro, merece la pena vivir. Hoy es un día especial, para cualquier mujer; también para ella. Miles de situaciones y recuerdos se escapan por el desagüe del lavabo. Se vuelve a mirar, humedece sus labios con la lengua, y el lápiz de ojos dibuja colores sobre su piel. Al fondo, la voz de Eli se expande nerviosa y distante. El vestido blanco la hace un poco gordita, pero se ha jurado perder esos kilos de más, cuando vengan del viaje de bodas. Pierde la mirada en el vacío y recuerda el momento en que les dijo a sus padres el amor que sentía y la angustia que les produjo ;todavía era capaz de sentir el nudo en la garganta que apenas le dejó respirar y al que ella ató corto impidiendo que brotasen como lágrimas. Fue el primer paso hacia lo que realmente deseaba, aunque le desgarrara por dentro el llanto de sus padres. Los sonidos del claxon le acelera el corazón, se reto...
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