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¿Por qué decimos musas, cuando queremos decir Vodka.?

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¿Por qué decimos musas, cuando queremos decir Vodka?. A pesar del adormecimiento de mis sentidos, percibo  el frio tacto de la porcelana del inodoro en mis manos, y el punzante dolor de mis rodillas apoyadas sobre el suelo; la cabeza me duele  y veo reflejada mi desencajada cara en la pequeña superficie de agua. En  la noche, la arcada de bilis usa la taza del wáter como caja de resonancia y retumba por toda la vivienda. Vuelvo a tirar de la cisterna, me incorporo a tientas, y enderezo sobre  el lavabo, veo borrosamente mi cara en el espejo; los ojos rojos y como al contraerse las pupilas el iris cobra un atractivo color verde.― Parece que de esta salgo, ―pienso. Abro el grifo y  refresco la cara y, a pesar de la debilidad logro llegar a la cama dejándome caer en ella, intento que la nausea  no vuelva a castigarme de nuevo. Afortunadamente el recuerdo de la noche me trae una sonrisa a la cara, fue una noche redonda o mejor dicho, plana, porque tenía...

30 Noviembre

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Sube la escalera que conduce a la camara, abre la puerta de madera y  surgen rápidos movimientos hacia algún lugar escondido y seguro, de los pequeños inquilinos que allí habitan. Por la pequeña ventana enrejada penetra la claridad de la mañana; aparta los sacos de pienso, algún  trasto traspuesto y entresaca de sacos de papel una cruz negra de forja de algo más de un metro, la deja caer a un lado y ordena el caos producido. Coge la negra cruz, cierra la vieja puerta y baja con cierto ahogo hasta el corral. — ¡Juana!—grita el abuelo. —Ya voy Manuel— responde débilmente la abuela. —Ya puedes ir limpiándola, y aligera que mira qué hora es —dice el abuelo con ese tono de mando moldeado por trances de la vida. La abuela calla, mira con cariño la cruz y entre sus labios se diluye un Ave Maria, mientras con un trapo y agua, limpia con celo, el polvo y excrementos de pájaros acumulados de todo un año. — ¡Ay qué pena, Virgen de Cuadros, ay qué pena!—dice la abuela, mient...

Lo que el miedo esconde

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Me dirijo a casa de mi ex mujer; voy a recoger a mi hijo, he pensado   llevarlo a los carricoches de la feria de un pueblo cercano. Al llegar, el gato negro del vecino, se me cruza tres veces, casi se me enrolla entre los pies y me hace caer; el dueño de aquel animalucho seguro que se la beneficia, y más por meritos de ella que por atributos de él, ese insaciable furor uterino, le hace disparar a cualquier pájaro que se mueva, aún estando enjaulado detrás de una cremallera,   es su naturaleza y motivo del   divorcio, si bien, ella siempre alegó ciertas sospechas sobre mi hombría. Juanito ya me esperaba en la puerta, sentí deseo de subir y comprobar si podía dormir sola, pero solo el pensamiento que en nuestra ex cama hubiera overbooking me hizo desistir. Fue entrar al pueblo y meternos en una calle sin salida, de la que tuve que salir marcha atrás, maniobra de la que nunca fui muy hábil. Afortunadamente solo fue mi espejo retrovisor el que salió por los aires al d...

Pequeñas historias de un autobús

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Pequeñas historias de un autobús El autobús llega tarde y además va casi lleno, afortunadamente al subir en él , comienza a llover ; me dirijo al fondo del autobús donde siempre está   más espacioso, ya que mi parada de bajada es de las ultimas, como cada mañana el loco que se baja en EL Civil ya está situado   y no deja a nadie tocar el timbre de parada; al pasar por el pasillo central, sentí con agrado y algo avergonzado los pechos de una chica que se apretujaron con brío sobre mi cuerpo, no me detuve y rápidamente intente salir de aquella embarazosa situación, hasta que llegué al fondo en donde me aguardaba entre la barra de apertura de la puerta y el ventanal del cierre del autobús ,mi espacio vital. Religioso. Santos Dios la hora del Ángelus y aún no llega el autobús, al fondo de la calle se ve venir y parece ir llenos de almas, gracias a Dios, Santa Bárbara ha esperado que me suba para que truene. El pobre diablo ya está con el timbre, los caminos del Señor son...

Sin acritud

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Lo cierto es que nos van a joder, y lo peor por alguien tan familiar como una prima, aunque sea de riesgo. Un riesgo incontrolado y totalmente despiadado que va a ir minando nuestros trabajos y nuestros bolsillos para engordar algún bolsillo descarriado de banqueros ambiciosos y gobiernos corruptos. El espejismo engañoso de un estado de bienestar gratuito a cambio de un voto, nos ha hipotecado y nos ha puesto en manos de acreedores que sin lugar a duda nos explotará   a cualquier costa para su cobro. Los políticos son meros charlatanes, vendedores de ensueños sin consistencia pero que nos venden un mundo virtual, donde únicamente son ellos los que se aplican un estado de bienestar real. Para ello era necesario controlar la educación, limitar el conocimiento, crearnos una dependencia material de cosas inútiles, que ellos crean para   beneficio de los verdaderos poderes que gobiernan el mundo. Un mundo que atacamos ferozmente, sin un atisbo de inteligencia. Desde que t...

Viaje al universo paralelo

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Capítulo I Era la misión más costosa y con una gran carga de incertidumbre con respecto a su éxito, que la NASA iba acometer en su larga trayectoria de sus 500 años de historia y allí estaba yo dispuesto a liderarla. Me dirigía a la nave ataviado con mi uniforme de piloto espacial; azul con cremallera amarilla y los distintivos de la Agencia y la bandera del la tierra, que lucía con orgullo en la parte superior del brazo derecho. Caminaba junto a mis dos compañeros humanoides entre el pasillo que formaban fotógrafos y periodistas así como de trabajadores del proyecto, que me daban ánimo y me vitoreaban; me sentía orgulloso, y a pesar de todo no podía remediar la inquietud que me producía aquella misión. Mi entrenamiento de años al fin se iba a poner a prueba, los sacrificios realizados; el sufrimiento corporal y mental para conseguir ir desbancando a cuanto aspirante a aquel puesto, había intentado estar allí en aquel momento, pero era yo, el único que había sido capaz de o...

Dramatico libro

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Eran incontables las lunas que brillaban sobre sus azoteas, o los   mil soles espléndidos   que se ocultaban tras sus muros.                                    Saib-e-Tabrizi