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Chacho

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Por la ventana del cuarto entra la tenue luz del farol de la calle y el silencio de la noche se rompe con el sonido de algún grillo taciturno. Después de meditar no le queda otra opción aunque le partiese el alma : “ los hombres debemos ser hombres en todo momento y pagar por nuestros pecados” Tumbado en la cama mira fijamente al techo con los ojos abiertos; mientras, su mujer respira con dificultad produciendo unos ronquidos casi sordos. ¡Que lento pasa el tiempo cuando se tiene prisa! ; y las ideas martillean su mente constantemente encontrando en el canto del grillo el único alivio de distracción posible. Se incorpora sobre el colchón de lana . ¿Adónde vas tan temprano? Hoy me toca el riego y tengo que hacer unas pozas antes de que den el agua, con  luna llena  se puede trabajar bien. Ella, mujer yerma, se levanta para preparar la merienda,  mientras, él vierte un  poco de agua en la palangana y prepara los arreos del afeitado. ¿Llamo a la niña para que te ayu...

La esposa en espera

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La mecedora de la terraza me balancea pausadamente, y me dejo embobar por las luces de los coches que pasan de forma arbitraria, apenas tengo sueño, pero me siento cansada de todo el día, y la espera además siempre cansa. Hace rato que los niños duermen y cada vez pasan menos luces, y el balanceo de la mecedora disminuye de amplitud. Las tres   y sigo esperando, el sueño me acecha, dispuesto a devorarme de un momento a otro, solo ahuyentado por luces, que pasan de largo. No debería de preocuparme, no es la primera vez, pero me siento obligada a saber que llegará bien, que sería de nosotros si nos faltara. No me gusta que llegue tarde, ¡sabe Dios que estará haciendo a estas horas!, pero no consigo enfadarme, es un buen hombre, un buen padre, y trabaja tanto que se merece, un desahogo de vez en cuando. Las tres y media, ya apenas pasan coches y el silencio se alía con el sueño en mi captura, apenas se mueve la mecedora, y yo solo pienso en mis hijos. Un coche entra por fin en el ...

En su interior

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-Ya sabes que no me gusta que fumes en la cama. -Será lo único que no te gusta que haga en la cama. -Me voy -¿nos vemos mañana? -No..no puedo. -¿y eso? -Tengo cosas que hacer , tengo una cita. -Vas a conseguir que me cabree. Ella agacho la cabeza   y dejo de mirarse al espejo. -Mañana he quedado con tu marido para comer. -Eres un estúpido. -Me gusta que te enfades, te hacer ser más sexy. Ella cogió su bolso, y vio la caja de preservativos sin abrir, sobre la mesilla del dormitorio. - Tu si que eres sexy...... y rápido.Cualquier día voy a quedar con tu mujer para comer juntas, verás que   divertido. -Jeje no te atreverías, ¿además de que ibais a hablar? -De lo hijoputas que sois los hombres,y tu ego personal, por ejemplo. -Vas a conseguir que me ponga cachondo. Sonó un   portazo, El sonrió pensando que ya volvería Ella entró en el ascensor junto a   una mujer con un niño en brazos.   Miró al niño envuelto en mantilla y sus ojos brillaron como cristales a la luz ...

Mundo perdido

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Aquel mueble de madera rectangular albergaba el gran poder que ejercíamos sobre 11 figuras de madera, atravesadas en el costado por una barra de acero niquelada, mientras oímos una vez tras otra “Huracan” de Bob Dylan. Mi amigo Curro y yo nos conocíamos desde que teníamos 5 años, vivíamos en el mismo barrio, siempre fuimos al mismo colegio, nos sentábamos en la misma mesa y queríamos a las mismas niñas. Yo en la defensa y la portería y él en la media y la delantera, casi siempre ganábamos, salvo cuando alguna pareja de otros barrios llegaba y nos ganaba, acabando discutiendo entre nosotros para dilucidar de quién había sido la culpa. Por aquel tiempo queríamos cambiar el mundo, con nuestras camisas con el cuello vuelto y los jerséis con coderas, y el mundo nos cambió, incluso a algunos se los llevó por delante de una sobredosis o de una cirrosis años mas tarde. Recuerdo escribir una y mil veces la palabra “no” en folios, pupitres, paredes, en cualquier sitio, “NO”. De haber vivido en N...

Un trabajo pendiente.

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La humedad de la noche empapa su ropa y se mezcla con el sudor frio que produce el miedo. Su cuerpo abatido, la espalda encorvada, el aspecto desaliñado y ese dulce olor a ginebra. El viento apenas mueve débilmente su pelo sucio y desmarañado. El color del fracaso se refleja en los ojos, que se esconden en las profundas cuencas del   rostro, contra los que restriega sus dedos manchados de nicotina, intentando secar las últimas lágrimas de desesperanza.   La mirada perdida, la boca seca y su futuro a punto de rendirse. Sus grandes pies apenas mantienen el equilibrio sobre el alféizar. Las piernas le tiemblan y hace el último balance de su vida. El fracaso de su matrimonio, víctima de la rutina; el sexo con mujeres alquiladas, vestidas de carne desnuda, y el alcohol para olvidar que era un alcohólico. Sus padres ya   murieron, para sus hermanos él estaba muerto, sus hijos…sus hijos por los que moría a diario. Un sarcástico golpe de viento le empuja violentamente a la ...

Una muerte un tanto ....dura

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A veces me pregunto, porque tuvo que pasarme a mí, mientras una mosca revolotea impertinentemente por encima de mi cabeza. Se fue como siempre quiso mi madre que estuviera, con el ánimo subido, ¡Dios que berrinche más grande!, todavía recuerdo las fatigas que pasé intentando en balde, abrochar la bragueta de la mortaja, bien por mi nerviosismo,  porque la mortaja era el traje de novio, o por el tamaño que aquello había adquirido, fue un faena inútil, así que tuve que desistir, coloqué sus manos sobre su bajo vientre,  y sobre ellas, aquellas flores , tan olorosas, causantes de mi desgracia. La muerte de mi padre fue una fatalidad, sobre todo para mi, a él ya le quedaba poco, pero a mí me dejo, sin herencia y una condena y todo por un simple error. Las pastillas eran iguales, idénticas, quizás  un tono mas azul,  debí de imaginar que algo debía hacer mi padre con aquella colombiana que deslizaba en su cama, los miércoles día de descanso en el club de alterne, y mis pe...

Todos somos humanos

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Sentado sobre aquellos restos de electrodomésticos, sentí la humedad de mi ropa y como el frio empezaba a invadir mis huesos, el silencio era terriblemente sordo, roto por algún chapoteo en el agua, de cualquier ser en huida de su cruel destino, solo veía restos, nada completo solo restos de cosas, de sueños, de vidas, partes inconexas rotas destrozadas e inservibles, empezaba a oler la muerte, y pensé que la muerte paseaba por entre nosotros dejando su fuerte olor a desgracia. Mi boca estaba seca, apenas podía tragar saliva, mi cuerpo se negaba a ser depósito de más miserias y mis ojos, mis ojos se mantenían con ese orgullo de mi estirpe, no podían expresarse, solo deseaban casi con incredulidad ingenua que todo aquello no fuera más que una pesadilla. Sentí de pronto otro traqueteo de la tierra, pero ya me daba igual, todo me daba igual, un terremoto más, un tsunami más diez mil muertos más, todo era igual, mi familia ya se había ido con el primer trueno de tierra y allí me encontraba...