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SOMBRAS

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Apura el vaso; todavía no es suficiente para volver a casa; a un gesto suyo la camarera va marchando otro Vodka con hielo; es lo único que le da fuerza para pasar otra noche solo. Observa la gente a su alrededor, grupos de mujeres y hombres que hablan en voz alta, risas alcohólicas que omiten su presencia, y él, observador omnisciente, inventa vidas y pensamientos  mezclados con alcohol. En la oscuridad de la noche, se sube el cuello del chaquetón y mete las manos en sus bolsillos, su paso  es cansino y zigzagueante. Cierra la puerta y percibe el calor metálico del coche, que le reconforta, apoya la cabeza contra el volante mientras el vodka quema su esófago y difumina la realidad. El golpeo de unos nudillos en la ventanilla, le sobresalta, mira hacia el lado del acompañante y percibe una sombra que intenta abrir la puerta. Un escalofrío que le recorre el cuerpo, e intenta despertar los sentidos adormecidos, pero ya es tarde, la puerta se ha abierto y la sombra p...

Cuentos de un diario enamorado

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Tenía tantos deseos de hablar con alguien, que compró un diario. Cada noche, las páginas blancas escuchaban con atención sus letras, que con mimo depositaba con suaves trazos azules. Las letras se unían dando forma a una vida pasada que cobraba sentido en cada lectura. Poco a poco, el diario y ella llegaron a ser grandes amigos, escribiendo en él  pensamientos que jamás hubiera contado a nadie, a él le caracterizaba la discreción comprometida de una llave, y a ella su cotidiano y fiel encuentro con él. El diario la conocía tanto, que se  enamoró, pero ella solo lo tuvo como un buen amigo. Las lágrimas de desamor del diario emborronaron las letras y ella sintió como le borraba sus recuerdos. Una noche, el diario, embrujado por su inmenso deseo, tomo cuerpo de hombre la miró como dormía, se inclinó y besó sus labios; la magia desapareció en aquel instante y volvió a ser papel. Ella se hizo pétalos y durmió eternamente entre hojas y trazos enamorados, en al...

letras perdidas

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Hace fr í o; lo normal para un 29 de Diciembre. Sale al patio y carga unos cuantos palos de olivo; mientras la noche atrapada por el tiempo, difumina a un tono m á s claro su azul oscuro. Apila los palos en la chimenea, y echa c á scaras de almendra y cart ó n; enciende la cerilla y aproxima la llama  prendiendo de una manera inmediata; un fuego deseado .Sus ojos se quedan fijos en el movimiento r í tmico de la llama; que lo hipnotiza y le trae pensamientos en blanco. Enciende el ordenador mientras se arropa con la ropa de la mesa camilla. La luz de la pantalla ilumina su cara, y el cursor parpadea llamando su atenci ó n. El silencio casi es absoluto, s ó lo interrumpido por el crujir de la le ñ a en su paso a ceniza y los ruidos en la calle de la gente que va a trabajar al campo. ¿ Qu é puedo escribir sino es sobre el amor?, piensa. Todos los libros tratan sobre el amor o sus variantes; el amor entre personas, a cosas, pa í ses, ideas. El fuego de la chimenea caldea tod...

Rezos

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En el silencio de la habitación, un zumbido de plegaria intenta conectar con un oyente desconocido y distante. Aprieta las manos entrecruzando los dedos, cierra los ojos con fuerza, impulsando los inaudibles sonidos que parecen vibrar de sus labios. Las palabras salen veloces por las rendijas de la ventana elevándose hacia el cielo, atraviesan nubes, pasan cerca de la triste y sola luna hacia un camino desconocido. Franquean materia negra, satélites huérfanos, pero nadie escucha. Se dejan guiar por destellos de estrellas; el camino es largo pero todavía tienen esperanzas de ser escuchadas, así un planeta tras otro, un sol, mil lunas, millones de estrellas y nadie escucha. Un año, o un siglo, el tiempo como unidad ha perdido su naturaleza, no existe el tiempo y las palabras cansadas no encuentran el descanso en los oídos a las que fueron enviadas en su infinito viaje, toman forma de polvo de estrella y se hacen visibles; chocan con otra materia de antiguas palabras de seres ya ext...

Miedo

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Cuando lo conocí ,apenas lograba dar unos pasos sin caerme .Desde entonces decidió acompañarme toda mi vida. Un compañero de viaje un tanto incómodo, aunque en algunas ocasiones me librara de algún problema. A pesar de tanto tiempo juntos, nunca fuimos amigos, nuestros enfrentamientos continuos nos hacía sacar lo peor de cada uno y eso desgasta cualquier atisbo de cariño mutuo. Quizás por eso nunca tuvimos oportunidad de conocernos profundamente. Una noche en sueños no pude gritar, lo intentaba pero era inútil, me asfixiaba en un terrorífico silencio y desperté en un sudor frío, entonces supe que incluso en sueños me acompaña furtivamente y me sentí desolado. Me pregunto como romper con aquel ingrato acompañante que me seduce con dulces palabras susurradas al oído , que recorren mis venas alcanzando el alma, difícil dominarlo. Y él, paciente,  te arropa con su brazo, dejando que tu cuerpo se encorve servilmente al peso de su poder. Le quiero poner identidad y veo mi cara ref...

Maltrato

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Lo peor es la incertidumbre; el dolor ya es soportable. Pero no estar segura nunca cuando va a decidir desahogarse con lo poco que queda de m í , es algo que ni el esp í ritu de supervivencia logra mitigar. É l no era as í , el amor es algo que pudimos palpar  con nuestros dedos y se enredaba en nuestras s á banas. El primer grito apenas me rozó, pens é que no iba conmigo, que era algo inocuo, fortuito; y al primero le sigui ó el segundo, y el tercero, as í hasta perder mi decencia en un silencioso miedo. El mundo me hab í a dado la espalda, nadie o í a, nadie ve í a, y s ó lo el maquillaje logra enga ñ arme ante aquel espejo testigo mudo de la p é rdida de mi dignidad. Pensaba que las cosas volver í an a ser como antes, s ó lo ten í a que aguantar un poco m á s, un d í a m á s, un mes m á s, la v í ctima al final vencer í a. S ó lo fue miedo. Las luces rojas, azules y amarillas rasgan la oscuridad de la noche, los gritos desconsolados se comen el silencio y sient...

De ahora en adelante

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Por la mente de John suced í an cientos de simulaciones ante aquel reto que se le presentaba, no llegando a convencerlo ninguna con  un é xito claro, pensaba en la incertidumbre de golpearse que le produc í a pasar por una de esas puertas de cristal que se abren al detectar una presencia, y eso le produc í a a ú n m á s inseguridad ante aquello que deb í a hacer, en definitiva era solo una entrevista de trabajo, le repet í a una y otra vez una voz animosa y desconocida que emit í a desde lo m á s profundo de su est ó mago . Cree que el destino lo alistó en ese grupo  de personas que nunca realizan sus sue ñ os, esos sue ñ os que son recogidos por personas que los consumen sin percatarse del valor que tienen. Lleg ó hasta una enorme puerta de cristal, con letras en relieve sobre el dintel y la puerta de cristal se  abrió y el sonri ó , como s ó lo lo saben hacer los sorprendidos. Una atractiva chica lo atendi ó acompa ñá ndole hasta el despacho en dond...