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UN EXPERIMENTO FALLIDO

  Reinaba un silencio metálico, perturbado tan sólo por el sonido hipnótico y lineal de las computadoras. El calor era sofocante en el recinto repleto de hombres con camisas blancas, solo amortiguado por pequeñas unidades de refrigeración que no impedían las marcas de sudor bajo sus axilas. En una sala contigua siete hombres sentados alrededor de una mesa de caoba escuchaban con atención el sonido de la radio que emitía constantemente la marcha del experimento. El coste había sido gigantesco tanto en dólares como en tiempo y tras cientos de pruebas y ensayos había llegado la hora decisiva; la suerte estaba echada. Habían trascurrido cinco horas desde el comienzo del experimento y aun faltarían otras diez horas más en producirse los primeros resultados. Alberto hacía garabatos en un folio blanco, unos trazos producto de su subconsciente que inspiraban una cierta melancolía. Roberto había dedicado toda su vida a aquel proyecto, su vida giraba entre leyes físicas y matemáticas inalcan...

LOCURA

  Hacía una mañana plomiza y fría, pero mi madre estaba contenta. Me vistió con un pantalón corto de cuero y tirantes bordados que se cruzaban en mi pecho sobre mi camisa de cuadros. Sus manos me subieron los calcetines blancos de lana hasta mis rodillas. —estoy orgullosa de ti, estás hecho todo un hombrecito —dijo. Mi madre daba clase en la escuela de primaria en una calle próxima a mi casa y mi padre ejercía la profesión de médico en el hospital del distrito. Me coloqué frente al espejo para ajustarme el gorro mientras observaba mi pelo rubio y mis ojos azules; un alemán de raza como decía mi padre. Era treinta de enero y en las calles se acumulaba la nieve en las aceras. Aquella mañana había quedado con mi amigo Simón para celebrar mi cumpleaños. Las paredes de los viejos edificios de la calle Unter den Linden estaban empapelados por pasquines con la esvástica en negro sobre fondo rojo y grupos de hombres con camisas pardas paseaban desafiantes con sus porras en las ma...

UN TRABAJO COTIDIANO

  En la pequeña habitación una mesa redonda de madera rodeada por cuatro sillas está en silencio esperando en solitario el fin del día. La puerta de sapelli con un pomo dorado se halla entornada y la ventana situada en un pequeño testero lateral emite por sus rendijas el sonido del patio de vecinos. Una débil luz se refleja en el cristal del tablero y apenas permite ver el pañito de crochet que viste la mesa. En la pared lateral la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro observa con indiferencia la habitación.   La mano de Juan agarra con fuerza el pomo frio y abre pausadamente la puerta emitiendo un leve y viejo chirrido. El olor a pólvora que arrastra invade el pequeño cuarto y el sonido del revolver al depositarse en la mesa silencia el escenario. Saca un paquete de Ducados y pone un cigarro en la comisura de sus labios mientras Pedro entra de una forma airada en el cuarto. —Acabo de llegar —dice Juan. —No te guardes la cajetilla y dame un cigarro —responde Pedr...

Por qué escribo

  No existe una única respuesta para algunas preguntas, al igual que nunca un solo motivo ocasiona un hecho. Posiblemente esta tartamudez mía que el tiempo ha ido menguando fuese el cimiento de la afición a plasmar sobre un folio en blanco todo aquello que me costaba tanto decir mediante el habla. Sentir la fluidez de la palabra escrita en contraposición de la infranqueable consonante que se resistía a ser pronunciada era para mí un aliciente para escribir. Nunca fue mi pretensión escribir un libro, no obstante, con trece años y ayudado por mi hermano que, por aquel tiempo hacia manualidades de encuadernación en su colegio, reuní unas cuartillas escritas de pueriles poemas y hábilmente las encuadernamos en un pequeño libro con pastas verdes. Recuerdo que era un libro sobre amores platónicos y reivindicaciones sociales y políticas. <<compañero chileno, joven y ansioso de libertad como yo>>decía uno de aquellos poemas escritos solo con ideales y pasión, en años ...

Heroina

  Conoció su gran amor, dejó de comer, abandonó familia y amigos. Mientras, ella viajaba por sus venas alimentándose de sus sueños.

Punto Final

  —¿Dónde están todos?   — preguntó. Se incorporó y observó su cuerpo rígido sobre la cama, buscó la gran luz y solo encontró el más oscuro de los silencios.

Un rutinario camino

  Un rutinario camino. Casi todas las tardes visito a mi madre. La distancia es larga desde mi casa para ir caminando, pero aparcar en la barriada Sixto es una tarea complicada. Son las cinco y media y el sol cada día está más alto. Casi por inercia, realizo el mismo recorrido y veo casi a la misma gente. Los vendedores de la ONCE están apostados estratégicamente cada trescientos o cuatrocientos metros, con su uniforme verde y un estand de diferentes cupones con fecha de caducidad. En calle la Hoz, suelo coincidir con niños con el chándal del At. Juval camino de su entrenamiento, parejas de ancianos que salen de la iglesia de San Patricio y mujeres de edad que sacan de paseo a sus perros. El muñeco verde del semáforo me da vía libre en mi camino. Las baldosas grises de la acera cambian a blancas y rojas sin una frontera concreta. Al llegar a Isla Cristina comienza un barrio antiguo, << 25 años de paz>> , bloques de tres y cuatro plantas y pequeños jardines, con...

UN ALETEO SILENCIOSO

  Era un hombre ya cercano a los cuarenta años, y a pesar de su extrema delgadez no indicaba debilidad alguna. Por el contrario, se movía con un constante nerviosismo, como si cada fibra de su cuerpo estuviera siempre en alerta. Con facciones marcadas, afiladas como si hubieran sido esculpidas con la precisión de un buril, dotándole de un semblante severo y definido. Su vida necesitaba encajar en los cánones sociales de su entorno. Vivir en su pueblo implicaba respetar ciertas normas no escritas, y la soltería prolongada era considerada como una anomalía capaz de suscitar rumores y comentarios hirientes. Así, sentía que el tiempo jugaba en su contra: a sus treinta y nueve años, lo normal era haber formado ya una familia, para colmo, sus movimientos amanerados motivaban la especulación entre los vecinos. Ejercía el puesto de cartero recorriendo calle arriba y calle abajo. Este trabajo le convertía en un discreto testigo de las pequeñas historias cotidianas de sus vecinos, presencian...

INFINITOS UNIVERSOS

  Una ligera brisa recorre mi piel, agita el mar y percibo el olor de la espuma blanquecina que es movida por las olas. Estoy sentada en la postura de flor de loto, mi cuerpo se hunde lentamente en una arena fina y percibo los tímidos rayos del sol que van abandonando de una manera pausada mi rostro. Junto a mí, Teo apoya su cabeza en mis piernas y extiende sus peludas patas sobre mis pantorrillas, el murmullo de su respiración me hace sentir segura. El sonido de las olas rompe en la orilla y me transmite una paz profunda y oscura, que cobijo en silencio y acalla de mi mente el constante zumbido que vive en mi cabeza, sumergiéndola en una deseada calma. El sol se hunde en el mar, un viento frio me saca del trance y me devuelve de una manera cruel a la realidad de la arena pegada en mis manos. Como cada día y de una manera rutinaria, Teo emprende camino de regreso a casa y yo de una forma generosa me dejo llevar guiada por su instinto y por la fuerza con la que tira de su correa. El...

Instrucciones básicas para escribir una historia

  Aunque nuestras vidas están abonadas por historias que nos hacen crecer como seres humanos, es difícil y a veces imposible escribir una buena historia. Para ello, debemos contar con las herramientas necesarias: una habitación agradable, una silla ergonómica, un techo limpio, una ventana abierta por si alguna musa quiere entrar a ayudarnos, un buen cenicero donde apoyar ese cilindro blanco humeante hoy desterrado, un bolígrafo y papel en blanco o un teclado donde golpear y, fundamentalmente, una lupa, una gran lupa. Aproximémonos con la lupa al pequeño agujero entre el rodapié y la solería y observemos el continuo devenir de entradas y salidas de unas hormigas, examinemos sus antenas, su circulación en fila india y busquemos al personaje de nuestra historia. Una vez elegido, describamos cómo es, pero a través de ese peculiar y dubitativo paso que lo hace distinto; después analicemos su recorrido, sus tropiezos con otras hormigas, sus choques de antenas, su encuentro con una miga d...

Omayra

  Los pobres nunca lo ven venir, nadie les avisa, nadie se preocupa, ¿y dios? Dios siempre está ocupado. Es un miércoles cualquiera en el poblado de Armero, cuando de la tierra surge fuego, agua, lodo, y muerte. Omayra se encuentra atrapada en una pequeña fosa, donde el agua, oscurecida por las cenizas, le cubre el cuerpo hasta la barbilla. En medio de esta situación desesperada, observa con sus grandes ojos negros a una multitud de personas que la miran, como si fuera una atracción. A pesar de su fragilidad, la niña logra emitir un pequeño hilo de voz, marcado por el ritmo armónico de un castellano ribereño, con el que pide ayuda. El frío la envuelve, dejándola casi sin aliento, mientras la esperanza parece desvanecerse ante la indiferencia que la rodea. Un ensordecedor silencio y un hedor nauseabundo de cieno y ceniza, cubre la noche. Se forman grupos de policías, enfermeros…, que cuchichean entre ellos y agachan sus miradas, como justificando la impotencia y ella los mira silenc...

RUTINA

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  Rutina. Es una mañana como otra cualquiera, en el teléfono suena el desgarrador ruido matutino de la alarma que inyecta en mis venas el cotidiano chute de adrenalina; incorporo mi dolorido cuerpo sin hacer apenas ruido y, como de costumbre, trago las pastillas en un par de sorbos. Siento una sensación extraña, como si no hubiera dormido bien, y me dirijo hacia el cuarto de baño. De una manera rutinaria me apoyo en el lavabo, me miro al espejo y el miedo eleva mis pulsaciones. Observo el rostro que en él se refleja y... no me reconozco. Sin lugar a duda la imagen reflejada en el espejo es mi cara, pero esa imagen solo me es familiar; mis ojos tristes con forma almendrada y de color marrón verdoso, parecen ser los mismos, pero no, no son mis ojos. Escudriño los rasgos de mi cara, esa imagen que se refleja también ha heredado la nariz de la familia, una nariz griega, con su tabique recto y bien definido que siempre me dio un cierto toque de distinción. La miro con curiosidad, pero, ...

SIEMPRE

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  Siempre. La edad va eliminando recuerdos, creando materia oscura de la que está hecha el universo; solo algunos se hacen imagen, como una foto inalterable al tiempo, sin ningún atisbo de agotamiento, y esos son los que nos acompañarán el resto de nuestra vida. Busqué en mi memoria y la encontré, no fue difícil, la buscaba con el corazón. Primera foto: Está tendida sobre el sofá, me mira y no me conoce, es la primera vez que nos vemos, me acerco hacia ella como si no quisiera romper algo valioso con mis pasos, ella sigue mirándome sorprendida. No sé qué decirle, es difícil, nunca había conocido a alguien como ella. Segunda foto: ella en su silla de ruedas. Ahora cuando me mira, sonríe y sus ojos se hacen luz, me enamoran Me acerco sin cuidado, la abrazo y ella estalla de alegría. Me hace feliz cuando agita sus brazos y empiezo a entender el lenguaje que emana de sus verdes ojos. Tercera foto: Sobre la cama del hospital, su cuerpo languidece, su boca rezuma saliva, y sus ...

JUBILACION

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  Los días empiezan a perder su identidad; el martes puede ser jueves o el sábado, lunes, el domingo solo guarda cierta similitud a un viernes por la tarde. Voy ordenando mis recuerdos, mido su extensión y todo no llega ni a una micra del universo. El futuro es indiferente y presenta un final triste y previsible. Pero al fin, casi soy dueño de mi tiempo, un tiempo que empiezo a sentir cómo se escapa de entre las manos. Hago balance de una vida, que se diluyó entre llamadas de teléfono, reuniones absurdas, estrés, locuras, y unas ganas infinitas de llegar hasta aquí.

Guerras

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  MXV57666, un nombre frio para un material inerte donde habitan los hijos de Ares. Cuando detona, desconoce donde, ni a quien ha llevado al Valhalla. En la mesa de Odín van llegando como en pateras guiadas por valquirias, seres humanos de distinto color, creencias, idiomas, religiones. Las lenguas árabes, ucranianas, hebreas se entremezclan en un mismo lenguaje. Odín alza su copa y ríe junto con los demás dioses. En un rincón, apesadumbrado, un tal Jesus de Nazaret llora desconsolado. 

Defectos Sobrenaturales

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  ― ¿Eres Dios? ― Si hijo, aquí me tienes, esperando hablar contigo. ― ¿Tú esperándome a mí, Padre? ― Incluso Dios tiene obligaciones, y me toca ver los resultados de cada una de mis creaciones. Pero no te preocupes, es solo una pequeña pregunta. ¿En qué he fallado contigo hijo? ―C reo que hiciste un buen trabajo conmigo, solo tengo un reproche Padre. ― Dime hijo. ― Toda mi vida la hubiera dado por ser un virtuoso del saxofón, lo deseé tanto… pero solo me permitiste tocar la escala musical ¿Por qué Padre? ― No pude arriesgarme hijo, esas ganas tuyas, ese tesón, esa constancia, esa fe tuya, tuve que limitarte al máximo tus habilidades en ese campo, no podía permitir que tocaras el saxofón mejor que Dios.

oscuridad

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Corre noche, atrapa todo aquello que huye, envuélvelo, hazlo tuyo y obliga que respire el miedo que produce la oscuridad. Creíste ver la luz en un mundo de sombras, creíste ser única, poderosa, apasionada y sobre todo valiente, una valentía vestida de inconsciente  arrogancia, una valentía equivocada de objetivo, perdida y bipolar. Entre la espuma del mar irrumpe cruelmente los rayos del sol, aniquilando cual atisbo de la nada. Los colores te cubren, el calor penetra en tu piel, pero el miedo continúa, siempre el miedo, porque en tu interior, solo existe la noche.

PLAYA

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Mientras mira atentamente la cámara de fotos con sus ojos verdes, el color de su piel oscurece acariciada por el sol, ajenas,  las olas de la playa llegan hasta sus rodillas, que hincadas sobre la arena se hunden  lentamente en el foso del castillo. Junto a él, su hermano fija la mirada en una mujer que con el pensamiento perdido vigila intuitivamente a los dos niños. Una tarde de verano cualquiera, donde las tardes en la playa son el regalo de una vida humilde, un regalo lleno de salitre y alquitrán, de chillidos de niños y gritos de madres buscando a hijos. Apenas se escucha el mar, y su azul se difumina en la espuma blanca que producen las olas con la suciedad de los vertidos de la ciudad; es algo maravilloso, seguro que el paraíso debe ser así; piensa Manolo, mientras da la  espalda al mar y cubre  del peligro a su hermano Paco, que enamoradamente mira a su bella madre  preparar distraídamente  dos pequeños bocadillos de chorizo. La felicidad...

tres micro pensamientos

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No quiere  irse, pero al fin, su respiración se apaga, queda en off. Y ¿ sus sueños?, ¿sus recuerdos?¿sus sentimientos?, se diluyen en el aire , alimentan  la  tierra y vuelve a nacer de nuevo la vida. Sus ojos  iluminan el día, solo puede mover los músculos que generan su risa, pero son suficientes para cambiar tu mundo. Dejó de llorar y se sintió aliviado, aunque  nada había cambiado en su vida ,seguía en el mismo lugar, con los ojos rojos, las mejillas mojadas y dispuesto a llorar de nuevo.

Avería.

Al ver la hora que era, pensamos que ya no amanecería; nos miramos y sentimos cómo el miedo paseaba entre nosotros. Era difícil de creer, pero el mecanismo del universo se había estropeado. No nos quedó más remedio que llorar y echar de menos el sol.